martes, 21 de septiembre de 2010

¿Hola?


Flipando me he quedado tras ver en el telediario de hoy un reportaje sobre una peluquería perruna en China en la que teñían el pelo a los pobres animales convirtiéndoles en, lo que ellos encuentran, graciosos personajes como Spiderman, una tortuga, un tigre, etc...

¡Por favor! lo que más "gracia" me hacía, por no decir pena me daba, era cuando decían: "oh, si el perro se relaja cantidad con el cepillado", daba la casualidad que al perro que sacaban mientras le cepillaban y decían esto era un caniche, perro que yo he tenido y que puedo asegurar que el pobre lo pasaba fatal cada vez que le cepillaba.

Venga ya, por favor estoy segura de que los animales también sienten vergüenza (no había más que ver sus caritas en el video) y que no les mola nada que les hagamos esto, por lo que si te aburres tíñete el pelo de color hortera tú pero no se lo hagas a tu mascota.


Aprovecho este artículo que escribo para pedir el respeto que se merecen los animales, para comentar otro tema que me parece indignante. Están siendo por estas fechas las fiestas de mi ciudad y en la feria tanto este año como el anterior han traído una atracción para los más pequeños que consiste en un tiovivo con ponis de verdad, en mi opinión eso no se puede consentir, están tan cansados y desesperados que algunos hasta tratan de morder a los niños.
Dejemos en paz a los animales, por favor y como digo yo cada vez que voy a la feria: "no animales vivos, solo tiovivos".

domingo, 12 de septiembre de 2010

Odio los domingos, me encanta ir al cine

Siempre me siento cadáver los domingos, resaca, mal cuerpo, puede que tristeza porque las cosas no salieron como esperaba el fin de semana...

El domingo es el típico día que tengo muchísimas ganas de ir al cine y la verdad, lo tengo difícil ya que a mis amigas, cómo decirlo, no es que las entusiasme la idea... pero hoy vamos a ir, si, si, si hoy toca tarde de cine, aunque bueno, también de despedidas ya que muchas de mis amigas se van a estudiar fuera y eso es otra cosa que odio: las despedidas.