Más bien en Majadahondax, la tierra que como dice mi amiga María me dio el glamour que me caracteriza.
El pasado fin de semana volvía a visitarla (y no por navidad sino para gastar la paga extra de navidad).
Llegué a su dulce hogar con una lluvia muy agradable que caía sobre mi pelo. Después me acomodé en su salón y María trajo a la mesa una cena sublime que me había preparado. Pizzas de masa fina.
Tras cenar las pizzas, decidimos arreglarnos para salir por la capital. Yo como casi siempre iba en planos, pero mi amiga María como es clásica pero a la vez innovadora decidió llevar tacones.
Acudimos a la parada de buses Llorente a una hora idónea ya que logramos pillar el último bus que nos dejaba en Madrid. Allí conocimos a unos jovencitos que derramaron su red bull de marca blanca sobre las medias de mi amiga, y nos obsequiaron con su tarjeta en la que se podía leer su número de móvil al que nunca llamamos.
Llegamos ya a moncloa donde decidimos comprar un bonometro con el que tuve diversos problemas. Tras hacer un papeleo inesperado logramos solucionarlo.
Acudimos a lugares modernos y gratuitos lo cual nos encanta. Terminamos la noche en una discoteque un poco gay. Lo cual nuestro taxista calificó como "repugnante".
Al día siguiente tras hacer compras varias por el mercado de fuencarral y otear chicos guapos y chicas estilosas sin ton ni son nos tuvimos que despedir. El momento más triste del día, pero María me ha prometido venir pronto a la tierra que me vio crecer y yo espero volver en breve a la tierra que me dio el glamour, está claro.
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